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EL PLAN REGIONAL DE COMPETITIVIDAD (2008 Y 2014): UNA GUÍA PARA ORIENTAR EL DESARROLLO SOSTENIBLE DEL DEPARTAMENTO DEL GUAVIARE
Escrito por Julio Roberto del Cairo

El Plan Regional de Competitividad (PRC) del Departamento del Guaviare que fue formulado el año 2008 y ya fue aprobado por la Asamblea Departamental ese mismo año, se debió convertir en el marco orientador del Desarrollo económico y Productivo del territorio, pues fue un ejercicio sostenido de carácter institucional y comunitario que definió las apuestas sobre las cuales el Departamento debía centrar sus esfuerzos para encaminarse a un desarrollo acorde con las particularidades amazónicas de su suelo.
 
Sin embargo, este tipo de iniciativas y de logros que se alcanzan en los territorios, en los cuales se invierten recursos financieros durante largo tiempo para obtener unos productos determinados, en ningún momento se vuelven vinculantes para los gobiernos locales ni departamentales, a pesar de que muchos de ellos en algún momento pensaron que este tipo de ejercicios podrían resultar útiles en los territorios e incluso los convirtieron en una obligación. Aún así, no trascienden su formulación.
 
Los gobiernos locales y departamentales deberían tener la obligación estricta de cumplir con los planteamientos aprobados para su territorio. Desafortunadamente las políticas pierden continuidad de gobierno a gobierno y lo único que concentra, medianamente, la atención es el cumplimiento de los Planes Departamentales y Municipales de Desarrollo en los cuales los candidatos electos plasman sus promesas de campaña. Pero por lo general estos planes no contienen los planteamientos locales definidos con anterioridad a su nombramiento.
 
Por ello no hay continuidad en las políticas y las obras. Todo nace y muere dentro de un corto periodo de tiempo (4 años), lo que dura la acción de cada gobernante. No hay instancias ni normas que garanticen que los nuevos alcaldes y gobernadores den continuidad a los planes de sus antecesores –ni siquiera a las políticas exitosas–. Cada gobernante se cree en el derecho de hacer y deshacer, muchas veces de manera inapropiada e inconsulta, con los planteamientos definidos para su territorio, sin que nadie diga o haga nada para impedirlo. Sus intereses son otros.
 
El PRC ha definido un camino a seguir adecuado que tiene en cuenta los limitantes y potencialidades de la Amazonía y del Guaviare, basado en las explotaciones agroforestales y productos no maderables del bosque; en la conversión de la explotación ganadera hacia sistemas menos impactantes sobre el medio; el turismo sostenible; y, finalmente, la venta de servicios ambientales. Todas estas apuestas tienen el potencial de estabilizar a la familia campesina en el territorio y asegurar la pervivencia de los ecosistemas aquí presentes.
 
Desafortunadamente, en cuanto al desarrollo e implementación del PRC, durante los últimos gobiernos municipales y departamentales poco a nada ha hecho para lograr consolidarlo como el plan orientador del desarrollo económico y ambiental del departamento, aunque su temporalidad prevista inicialmente abarca el período 2008 – 2032.
 
El Plan de Acción elaborado para el PRC, debía haber alcanzado un avance del 60% para el 2014, lastimosamente para dicho año tan sólo había avanzado en un 26.8%. Se debe señalar además, que dicho avance no fue el resultado de una sumatoria de esfuerzos dirigidos de acuerdo a los objetivos previstos, sino se dio en gran medida gracias a la sumatoria casual de actividades no coordinadas, que fortuitamente coincidieron con los parámetros definidos para la medición de los logros y avances del mencionado Plan.[1]




Ahora con la llegada de Visión AmazoníaVisión Amazonía es una propuesta ambiciosa del Gobierno Nacional para lograr un desarrollo sostenible, bajo en carbono, la conservación de los bosques y la biodiversidad de la Amazonía colombiana. al departamento, todas las líneas contenidas en el PRC se han retomado y se espera que ello contribuya a un accionar diferente de las entidades gubernamentales que incluya el incremento de las acciones previamente definidas en el Plan. Es hora de alcanzar una salida definitiva a la transformación productiva del Guaviare.
 
Sea este el espacio para cuestionar además el desinterés, ignorancia o pasividad de los gobernantes en torno al PRC. A pesar de ser esta una decisión tomada responsablemente por las instancias institucionales y comunitarias del Departamento desde el 2008, pasados casi diez años, aún no se ha alcanzado un nivel de desarrollo que permita avanzar en la dirección indicada, determinada por las necesidades, carencias y potencialidades de nuestro territorio.
 
Es difícil entender por qué en departamentos como el Guaviare en donde no hay empresas de transformación (industria) que generen empleo no hayan otras alternativas de generación de ingresos para la población. Aunque la población urbana ha superado la población rural, las inversiones en los sectores urbanos no pueden ir en desmedro de la dinamización y potencialización de los sectores rurales usualmente más necesitados. Se requiere un tránsito hacia sistemas productivos acordes con la vocación del suelo, dejando de lado de una vez por todas el sistema productivo ganadero extensivo, principal motor de la deforestación del territorio departamental.
 
Las decisiones que toma la sociedad civil, refrendadas por las instancias gubernamentales, (en este caso por la Asamblea Departamental), deberían tener más trascendencia e importancia, particularmente para los encargados de implementar y volver una realidad estas decisiones, por el contrario, muchas veces los encargados de implementar las políticas prefieren orientarlas a la satisfacción de sus propios intereses o visiones. La respuesta como ciudadanos ante estas situaciones repetitivas en todos los órdenes de nuestro trasegar socio-político no puede ser la pasividad a lo largo y ancho del país. Hace falta una participación más organizada, activa y deliberante de nuestra sociedad civil, para que sus orientaciones de política pública sean acogidas, mayoritariamente, por los Gobernantes. Especial atención se debe prestar al carácter de servidores públicos, en donde no debería haber cabida para intereses personales.
 
Si el PRC fue construido con amplia participación de la Sociedad Civil, conjuntamente con los Organismos del gobierno competentes para ello, resulta absurdo e ilógico que la decisión de cristalizar un instrumento como el mencionado, dependa, en última instancia, de la voluntad de un servidor público.  La sociedad civil organizada debería ser la que estime o no conveniente la implementación del PRC, a fin de cuentas, en una democracia representativa los gobernantes deberían responder al mandato popular y no a sus intereses personales.
 

[1] CINDAP INNPULSA, 2015, Ajuste al Plan Regional de Competitividad del Guaviare

Artículos
2018-02-01

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