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PANDEMIAS, BOSQUES Y CLIMA
Por María Helena Cendales

En el contexto actual es normal encontrar información acerca de que la Tierra está tomando un descanso debido al confinamiento que la mayoría de las personas estamos enfrentando por cuenta de la pandemia. Los viajes, el consumo y la demanda de energía han disminuido porque el coronavirus obliga a las personas a quedarse en casa, dejar carros en el garaje, no volar en avión, reducir las compras y ahorrar energía y recursos (Cazzolla-Gatti 2020).
 
El Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) ha descrito en varias investigaciones cómo después de deforestar bosques y eliminar especies como mamíferos (cazados por su carne o para tráfico ilegal) se pierde el equilibrio ecológico que lleva a que se deterioren o pierdan servicios ecosistémicos, tales como el de barrera de enfermedades, porque se rompe el balance entre patógenos y huéspedes (Nasi & Simons 2020).
 
La ONG EcoHealth Alliance afirma que casi uno de cada tres brotes de enfermedades nuevas y emergentes están vinculadas al cambio en el uso del suelo, como la deforestación (Poudel 2020). SARS, Ébola y ahora SARS-CoV-2 son tres virus altamente infecciosos que han causado pánico global desde 2002 y llegaron a los humanos por el contacto con  animales silvestres que viven en densos bosques tropicales (S.A. 2020). De otro lado, un estudio reciente en la Amazonía brasileña demostró que un aumento del 10% en la deforestación se correlaciona con un incremento del 3,3% de casos de malaria (MacDonald & Mordecai 2019). La naturaleza nos está demostrando la estrecha dependencia entre los paisajes resilientes, la salud humana, los medios de vida y la estabilidad económica (Nasi & Simons 2020).
 
Como consecuencias, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) estima que, para el final de 2020, la economía del mundo habrá caído en la peor recesión del último siglo y la tasa de desempleo se habrá duplicado[1]. Sin embargo, también se estima que una vez superada la pandemia las emisiones contaminantes volverán a ser como antes y que nuestra sociedad no aprenderá nada de esta, como ha sucedido con las anteriores (Cazzolla-Gatti 2020, Poudel 2020).
 
Es por esto que es necesario repensar la forma en que se modelan y administran los sistemas ecológicos y económicos para que el uso de los recursos naturales sea en realidad sostenible, y para predecir las consecuencias de este uso de tal manera que se tomen las decisiones y se hagan las políticas adecuadas (Cazzolla-Gatti 2020).
 
Nasi & Simons (2020) proponen cuatro pasos para “reconstruir la salud del planeta y evitar crisis semejantes”:
1.     Cambiar la forma en que producimos los alimentos,
2.     Restaurar los bosques y tierras que sustentan la agricultura,
3.     Hacer sostenibles las cadenas de suministro, y
4.     Valorar el capital natural correctamente (no podemos “comer” dinero).
 
Esto va mucho más allá de propuestas como la que están promoviendo líderes mundiales en el Foro Económico Mundial y que están teniendo mucho impacto en los medios masivos. En enero de 2020 estos líderes se comprometieron a plantar un billón de árboles[2] y, aunque es necesario, esta cifra no hace un bosque ni regenera hábitats forestales naturales (Ripple et al 2020, Kormos et al. 2020). Los bosques son ecosistemas complejos de todo tipo de especies, desde árboles hasta bacterias y hongos, los cuales son determinantes para cumplir funciones como ser sumideros productivos y reservorios resilientes de carbono (Ripple et al. 2020). Además, plantar árboles no excluye la urgente prioridad de frenar la deforestación global, es decir, no justifica que se siga con los mismos hábitos de producción y de negocios. Adicionalmente, la siembra de árboles no compensa los servicios ecosistémicos que prestan humedales, praderas, turberas, manglares y lechos de pastos marinos, entre otros ecosistemas que también están degradados y amenazados (Ripple et al 2020). Por último, las plantaciones almacenan mucho menos carbono que los bosques naturales, protegen mucha menos biodiversidad y son más vulnerables a las perturbaciones, por lo que sus reservas de carbono son mucho menos seguras (Kormos et al. 2020).
 
Las anteriores son algunas razones para pensar que las soluciones para buscar el equilibrio ecológico deben parecerse más a cómo es y cómo funciona la naturaleza. Por ejemplo, Kormos et al. (2020) plantean la importancia de proteger los bosques primarios y paisajes forestales naturales.
 
De acuerdo con la Unión Internacional para la ConservaciónLa conservación ambiental o de la naturaleza son distintas formas de preservación del medio ambiente incluyendo flora y fauna, ecosistemas, valores paisajísticos, fuentes hídricas, entre otros. Comprende un conjunto de acciones hacia un manejo, uso y cuidado responsable de los bienes comunes en un territorio determinado, que asegure el mantenimiento y potencie sus condiciones presentes desde la identidad y costumbres de las comunidades locales y para las generaciones futuras. de la Naturaleza (IUCN) las soluciones basadas en la naturaleza son un conjunto de “acciones para proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar los ecosistemas naturales o modificados para responder a los desafíos sociales de manera efectiva y adaptativa, proporcionando simultáneamente beneficios para el bienestar humano y la biodiversidad”[3], que involucran un manejo con enfoque ecosistémico, de sostenibilidad y ético. Algunos ejemplos de estas acciones que mezclan poner fin a la deforestación, frustrar las pandemias, cambiar los hábitos de producción y de consumo, proteger la salud humana y cómo se concibe el crecimiento económico, se describen en Cazzolla-Gatti (2020) y S.A. (2020).
 
Pero, ¿cómo se hace compatible ese conjunto de acciones con la necesidad de activar la economía de manera rápida? Después de la crisis financiera mundial de 2008, las emisiones de CO2 volvieron rápidamente a sus niveles anteriores y más allá, en una ola de estímulo al uso intensivo en carbono (Evans & Gabbatiss 2020), lo cual seguramente se repetirá. La creación de incentivos para el uso de energías limpias, eficientes o bajas en carbono es a lo que se ha denominado ‘recuperación verde’, lo cual depende de los compromisos y recursos de cada país.
 
La situación actual debe verse como una oportunidad de volver a hacer las cosas mejor, la humanidad puede aprender y obtener beneficios de no sobreexplotar los recursos naturales, y como afirma S.A. (2020) “las soluciones pandémicas son soluciones de sostenibilidad”.

Bibliografía

Cazzolla-Gatti R. 2020. Coronavirus outbreak is a symptom of Gaia's sickness. Ecol Modell. Jun 15; 426 doi: 10.1016/j.ecolmodel.2020.109075
 
Evans S. & Gabbatiss J. 2020. Coronavirus: Tracking how the world’s ‘green recovery’ plans aim to cut emissions. https://www.carbonbrief.org/coronavirus-tracking-how-the-worlds-green-recovery-plans-aim-to-cut-emissions
 
Kormos C, Mackey B, Young V & Mittermeier R. 2020. Primary forests: a priority nature-based solution. Crossroads Blog. IUCN. https://www.iucn.org/crossroads-blog/202003/primary-forests-a-priority-nature-based-solution
 
MacDonald A. & Mordecai E. 2019. Amazon deforestation drives malaria transmission, and malaria burden reduces forest clearing. Proceedings of the National Academy of Sciences 116(44) 22212-22218; https://doi.org/10.1073/pnas.1905315116
 
Nasi R. & Simons T. 2020. COVID-19: Lecciones de la pandemia para un planeta saludable. https://forestsnews.cifor.org/65556/covid-19-lecciones-de-la-pandemia-para-un-planeta-saludable
 
Poudel B. 2020. Ecological solutions to prevent future pandemics like COVID-19. Banko Janakari, 30(1), 1-2. https://doi.org/10.3126/banko.v30i1.29175
 
Ripple W, Wolf C, Newsome T, Barnard P, Moomaw W, Maas B, Law B. 2020. The climate emergency, forests, and transformative change. BioScience, 70(6) 446-447; https://doi.org/10.1093/biosci/biaa032
 
[S.A.] 2020. Stopping deforestation can prevent pandemics. Scientific American 322 (6)8. doi:10.1038/scientificamerican0620-8


[1] OECD Economic Outlook, June 2020. https://www.oecd.org/economic-outlook/
[2] https://www.1t.org
[3] https://www.iucn.org/commissions/commission-ecosystem-management/our-work/nature-based-solutions

Artículos
2020-07-02

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