PID AMAZONIA PID AMAZONIA
PID AMAZONIA

CARTA ABIERTA A TODOS LOS SERES HUMANOS: EN CONMEMORACIÓN DEL DÍA DEL MEDIO AMBIENTE

“Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.” – Sabiduría indoamericana


Por Julio Roberto del Cairo

Hoy 5 de Junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, que se realiza desde 1974, es decir hace 45 años. Van casi medio siglo de celebraciones en diversos lugares del mundo sobre un tópico tan importante y trascendente como lo es el Medio Ambiente, que contrastan con las realidades que vivimos a diario: afectación creciente, destrucción y daño continuado de sus elementos y componentes. Más que una Celebración, lo que deberíamos realizar es una Conmemoración.

No tenemos razones para Celebrar. Más las tenemos para Conmemorar un día luctuoso, debido a la forma en que hemos tomado este tipo de fechas, que en éste caso específico, significa que hagamos algo por el entorno que nos rodea y nos dediquemos en esas menguadas 24 horas a tratar de deconstruír el gicantesco daño causado en los otros 364 días.

Son 47 años en que nos hemos dedicado a atacar y destruir nuestra propia casa, nuestros propios recursos y nuestras propias vidas -y las vidas de las generaciones futuras-. Ensimismados en la generación de dinero, nuestro Dios, nuestro camino, sin siquiera preocuparnos por aquellos “ateos” que no pueden acceder al mismo y por esa razón los tratamos como parias, mientras vamos cavando la fosa en que, confundidos los unos con los otros, reposaremos todos.

Tal y como van las cosas aquí y en el resto del mundo, con respecto a las reales condiciones del medio ambiente, cada día serán mayores los daños y a futuro menores las oportunidades para alcanzar una recuperación representativa de las condiciones originales de este sistema. La contaminación atmosférica; los mares de basura depositados en los oceános; la deforestación continuada de los bosques; las extracciones mineras a gran y pequeña escala; la afectación, en muchos casos irreversibles, de la fauna y la flora del planeta; el desecamiento de mares interiores y lagunas; y tantas otras acciones  dirigidas a destruir nuestro hábitat (que tan sólo es uno: Planeta Tierra), por parte de una de las miles especies que lo habita. El Planeta Tierra no necesita esta especie, pero esta especie si necesita al Planeta Tierra.

Dependemos íntegra y totalmente del Planeta y sus recursos, pero por aquellas cosas del “desarrollo”, generamos unos valores que contradicen esa dependencia y suplantamos la misma por recursos que se generan de su apropiación, explotación, venta y destrucción: el dinero y el Poder. Pero esos apetitos de quienes manejan Poder y Dinero son insaciables, no se calman, no se saturan… quieren más y más  ¿Y nosotros qué? 

Nosotros, masa informe, compuesta de muchos cuerpos, muchas cabezas, brazos y piernas pero sin una idea conjunta de lo que queremos y necesitamos, hundidos hasta el cogote en el barro de nuestros propios egoísmos y en la búsqueda perpetua de la satisfacción de nuestras mas inmediatas necesidades, haciéndole la venia a los grandes capitales expoliadores de nuestro pasado, presente y futuro, agachándonos a recoger las migajas que se escurren babeantes por las mandíbulas tragaldabas de los detentadores del Poder y el Dinero. Pero como si esto no fuera poco, les damos, genuflexos, las rendidas gracias por sus desechos premasticados.

Hemos perdido, desde hace mucho tiempo el amor propio, la autoestima y la dignidad. Nos dejamos llevar al vaivén de las veleidades de los medios de comunicación, que poco a poco van desactivando nuestra capacidad de discernimiento autónomo y pragmático, entronizando en nuestros conceptos sus políticas, afectos e interéses, que poco a poco se nos tornan aparencialmente verdaderas hasta que las asumimos como tal y empezamos a actuar en concordancia.

El término Medio ambiente para la mayoría de los que lo leen, es lo que nos rodea. Y si nos está rodeando en este momento, las cosas están bien, independientemente de su estado real. Y con ello nos conformamos. Las concesiones mineras, el fracking, la deforestación, el tráfico de especies, la aculturación y posterior expulsión de las poblaciones indígenas, la praderización ganadera y los cultivos ilícitos, solo pueden explicarse por los capitales oscuros y sus poseedores, no por la economía campesina y los pequeños colonos.

Debemos empezar a asumir una posición de grupo con respecto a todas estas afectaciones. Que la “Amazonía sujeto de derechos”, no se quede en un grupo de 15 o 20 jóvenes que la respaldan ante las altas cortes, sino que una gran masa crítica de colombianos respalden la iniciativa y exijan su irrestricto cumplimiento. No puede ser que todos los años hagamos un recuento pormenorizado y detallado, hasta la saciedad, de cuántas hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s hemos perdido y seguiremos perdiendo por efecto de la deforestación ilegal, y no haya ni una sola cuenta o respuesta efectiva y concreta de las acciones que se han tomado para detenerla. 

Bien vale la pena recordar ahora la caricatura de Quino que refleja esta odiosa realidad:


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2019-06-05