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AMAZONÍA SUJETO DE DERECHOS Y LA ARROGANCIA DEL SER HUMANO
Por: Julio Roberto del Cairo, miembro de CINDAP, Aliado de la PID Amazonía 

A la fecha, es abrumadora la cantidad de noticias que llegan de todo el mundo con respecto a la gigantesca hoguera en que se ha convertido la Amazonía por cuenta de los incendios forestales que están sucediendo en Brasil y Bolivia, principalmente, que están
dando al traste con cualquier ánimo de conservación y uso sostenible de la privilegiada (por su riqueza biodiversa) selva amazónica.
 
Son mas los que están protestando por esa salvajada que se está cometiendo con esa riqueza única de la humanidad, pero también se oyen algunas voces discordantes (pocas), que plantean la inocuidad de los hechos y que no tendrán trascendencia negativa sobre la especie humana.

Como siempre, para todo hay pros y contras y este es un hecho mas, que tan sólo levantará ampollas en la piel de aquellos seres vivientes que estuvieron en el centro de los incendios. Aunque sus vidas fenecieron por la cantidad de ampollas que afloraron en su piel.

Aquí en Colombia, cercanos los días de las últimas quemas y muy próximos los días en que se iniciarán las talas para reducir a cenizas la selva conquistada, para continuar entronizando al interior del territorio los alfiles de un amazónico juego de ajedrez, con figura de vacunos, largos cachos y patas compactadoras que tan solo consumen pastos, que a su vez se están llevando, al igual que la lluvia y el viento, los escasos nutrientes que quedaron en los suelos despúes de su quema de iniciación.

Y pasan los días, las semanas, los meses y ahora los años y la famosa “Amazonía sujeto de derechos” no se cristaliza por ningún lado. Fue un bonito momento.cuando se dio a conocer de la tutela interpuesta por un grupo de niños y jóvenes que de forma arrojada, por decir lo menos, se inmiscuyeron en el mundo de sus mayores y les demostraron que su sensibilidad sobre hechos de importancia fundamental para la pervivencia de la especie humana, estaba por encima de la percepción de las viejas generaciones, permeadas todas ellas por las falacias de un mundo globalizado y de unas economías de mercado, que avivan cada vez mas el consumismo de lo producido (con tiempo de vida útil preprogamada), la generación de capitales inmensos y groseros que tan sólo benefician a sus poseedores, que navegan en aparatos insumergibles en un mar de necesidades humanas básicas que nunca tendrán solución, porque el erario público destinado para reparar estas afugias, es una fuente inagotable de recursos económicos en los cuales han posado en forma permanente su mirada y sus fauces para engrosar sus abarrotados bolsillos y su avaricia-[1]

Si, fue un bonito momento, digno de fotos, entrevistas en los diversos medios, sinnúmero de comentarios a favor etc., mas aún cuando la CSJ (Corte Suprema de Justicia), resolvió la tutela a favor de los demandantes.

Y la Amazonía se transformó en “sujeto de derechos”, contemplados dentro de los derechos de quinta generación, según lo explica en un artículo de La República, el abogado Carlos Parra Dussán[2], pero que concluye, de forma muy arrogante y desdibuja el contenido cuando dice: “En conclusión, reconocer a los animales como sujetos de derecho y a los bienes ecológicos, no desconoce la dignidad humana ni despoja al ser humano del lugar superior que tiene dentro del cosmos[3]

Con esta mirada antropocéntrica y sesgada de algunos sectores, se hace muy difícil alcanzar un consenso que realmente favorezca la preservación de los bosques y sus recursos biodiversos, porque aflora nuevamente el ser humano como centro de todo, de una forma extremadamente arrogante y encumbrada en un pedestal inalcanzable, que en lugar de acercarnos a las realidades y necesidades de nuestro entorno, encumbra aún más su soberbia, para seguir creyendo que todo lo tenemos controlado, debido a que somos SERES HUMANOS, LA MÁXIMA REALIZACIÓN Y CONCRECIÓN DE LA SABIDURÍA Y EL PODER DEL COSMOS.

Somos una especie mas de la biodiversidad del planeta y nada nos distingue de los otros seres vivos. Nuestra propia ignorancia sobre ellos no nos dá la razón para argumentar que son seres inferiores que pueden permanecer o transitar en nuestros campos y espacios naturales, porque así lo otorguemos con munificiente prodigalidad.

De la misma manera se habló de los Dinosaurios, y se decía que se extinguieron porque el tamaño de sus cerebros no era proporcional con las dimensiones de sus cuerpos, y colocaban al hombre, al ser perfecto, como ejemplo del avance magnífico de un ser sobre la faz de la tierra, que en menos de un millón de años habia alcanzado niveles de desarrollo inimaginables. Sobra decir que los dinosaurios vivieron durante 273 millones de años en el planeta y se extinguieron, posiblemente, por el impacto del cometa que formó el golfo de México. Arrogancia elevada a la infinita potencia. Aún nos falta pervivir en la Tierra 272 partes mas para igualarnos a lo alcanzado por los dinosaurios. Y ya estamos destruyendo completamente nuestro medio.

Insensatos, torpes, arrogantes. Bajense del pedestal y acerquense a las realidades. Comprendan que el equilibrio natural está muy por encima de nuestra capacidad de raciocinio y comprensión y mucho mas encumbradas si nuestras acciones no son complementarias con nuestras palabras. No lo han logrado en el millón de años que llevan viviendo en lo que creen es su dehesa, y desafortunadamente no de toda la especie humana, sino de aquellos obnubilados por el poder y la riqueza que atesoran, reproducen, guardan y esconden sus bienes materiales, en donde la gran mayoría de los otros seres humanos son simples fichas de un juego de ajedréz, de las cuales pueden disponer para alcanzar sus objejtivos.

Entendamos lo siguiente: “Amazonía Sujero de Derechos” no es una generosa concesión de algunos seres humanos, para brindarles derechos de vida a muchos otros seres vivos. Es la forma de derrumbar los pedestales que nos distancian y desde el suelo poder comprender que todos los seres vivos y aún los inertes, interdependemos los unos de los otros para continuar habitando la tierra.

La Amazonía es un punto clave y determinante para que la raza humana prosiga su camino sin mayores inconvenientes.  Su destrucción llevará a la extinción  del Centro del cosmos.  Y paradójicamente el Cosmos no se dará por enterado.



[1] La avaricia, es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes, posesiones u objetos de valor abstracto con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal (Wikipedia)

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2019-09-04