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¿ES EL COMANEJO UNA POSIBILIDAD DE DARLE SOLUCIÓN A LA PROBLEMÁTICA DE OCUPACIÓN INDISCRIMINADA DE ALGUNAS ÁREAS PROTEGIDAS?
Por: Julio Roberto del Cairo, miembro de CINDAP, aliado de PID Amazonía

 
COMANEJO: “El Co-Manejo (también referido como Manejo Participativo, Co- Administración, Co-Gestión o Gestión Compartida, constituye., un arreglo Institucional entre los usuarios locales de un territorio o conjunto de recursos naturales, y/o grupos interesados en su conservación, y las agencias públicas a cargo de la administración de estos recursos- Implica una repartición entre responsabilidades y competencias, y una clara definición entre el ejercicio de la autoridad pública y las pautas de uso, acceso, control y posterior manejo de los recursos.”[1]

Con la intención de entrar a superar la gigantesca problemática existente, con respecto a la ocupación de áreas protegidas en el territorio del Departamento del Guaviare (Parques Nacionales, Resguardos Indígenas, Zonas de Preservación y de protección de suelos y aguas, Reserva Forestal), valdría la pena adelantar un ejercicio interinstitucional, que minimice sus implicaciones a sus justas proporciones.

Las situaciones actuales de la ocupación que se deberían resolver de manera inmediata, están centradas en los Parques Nacionales y Resguardos Indígenas, que deben ser necesariamente saneados de la ocupación ilegal que hoy están sufriendo. Sus áreas predeterminadas no deben ser modificadas. Es decir, sus ocupantes, con excepción de los pueblos indígenas autóctonos, deben ser reubicados en áreas susceptibles para ello. En este caso, en áreas de Reserva Forestal con aptitud para recibir población colona.

La Zona de Preservación Serranía de La Lindosa (ZPSLL), teniendo en cuenta el largo período de tiempo transcurrido entre su declaratoria como tal (D.L. 1989/1989) y su inicio de ocupación (1950), debe ser administrada y manejada en los términos del Comanejo, que fue aprobado por el Consejo Directivo de la CDACorporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y del Oriente Amazónico, de la cual se desprende la “Cartilla de Comanejo”[2] que da las orientaciones para desarrollar determinadas actividades productivas considerando las limitaciones legales del territorio.

Con la intervención del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), parte de la ZPSLL se ha convertido en “Área Arqueológica Protegida (AAP) de Colombia”[3], que “…cobijan un total de 893 hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s entre áreas directas y áreas de influencia”[4], pero el resto de su superficie (cerca de 18.000 hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s), continúa siendo zona de preservación, para lo cual se seguirá acogiendo el concepto de COMANEJO, de acuerdo al párrafo anterior.

Las áreas de protección de suelos y aguas (Cerritos, Capricho, Mirolindo), deben continuar con su proceso vación y recuperación en las áreas susceptibles para ello y las restantes otorgarlas bajo el concepto de Comanejo.
 
Las áreas de Reserva forestal ocupadas, deberán ser analizadas en sus aspectos ambientales constitutivos actuales (suelos, biodiversidad, fragilidad) y poder determinar verazmente su capacidad para recibir un asentamiento en ellas. Si este es negativo, la población colona allí asentada deberá reorientarse hacia áreas más aptas, en donde se puedan desarrollar con menores inconvenientes las actividades productivas previstas para una zona con restricciones ambientales determinadas.

Estas zonas de Reserva Forestal, y aún aquellas inmersas actualmente en el DMI – Ariari-Guayabero, que fueron recategorizadas a partir del Plan de Manejo elaborado por la CDACorporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y del Oriente Amazónico (2015)[5] como Zonas de Preservación y Zonas de Restauración, deben también ser consideradas como áreas de comanejo, en consideración al largo tiempo de asentamiento de las diversas familias campesinas en esas áreas.

En esta figura de COMANEJO, la propiedad del territorio siempre será de la nación, la cual delegará en personas naturales (Campesinos) la tenencia de los predios, desde que cumplan las normas y restricciones impuestas para cada una de las zonificaciones ya determinadas, con excepción de aquellos casos en que el Estado mismo ha otorgado los títulos de propiedad correspondientes, lo que no exime, en ningún momento a los propietarios del cumplimiento de las normas establecidas para la protección ambiental de su predio.

El Comanejo en zonas de reserva forestal, permitirá la reconversión de predios ya establecidos (con predominancia de pastos y ganadería), a los modelos sostenibles planteados en el DMI Ariari-Guayabero.

La aplicación correcta de las normas por parte de los campesinos ya asentados en zonas de Reserva Forestal, les dará la posibilidad de mantener la tenencia de los mismos de forma indefinida en el tiempo, pudiendo dar en heredad la tenencia a sus hijos y familiares, sin que cambien las exigencias y condicionantes establecidas con anterioridad.

Si el Estado ve las condiciones de efectuar un levantamiento de la zona de reserva forestal para otorgársela en propiedad a sus tenedores, la propiedad podrá ser vendida, pero manteniendo las condicionantes establecidas ad perpetuum, teniendo en cuenta la fragilidad del territorio amazónico. El adecuado manejo ambiental de un predio será una constante y condicionante de alto valor, para tenedores y propietarios (según el caso), que no podrá ser modificada o interpretada a libre albedrío en ningún momento.

La violación de las normas establecidas deberá ser castigada con todo el rigor de la ley, dependiendo directamente de la gravedad del hecho acaecido. Las llamadas de atención y las multas acordes al daño efectuado, serán los niveles más bajos de sanción.  La reiteración de las faltas será un hecho agravante que podrá ser solucionado a través de la revocatoria de la tenencia, o la expropiación del predio (según sea tenedor o propietario), resarciendo los daños ocasionados, a partir de la valoración de las “mejoras”, versus el costeo de reposición del deterioro producido.

Esta forma de proceder para darle alternativas a la población campesina asentada en las zonas de reserva forestal, abreviaría el tiempo de recuperación de las áreas ya praderizadas de esos territorios y necesariamente debe ser complementada con acciones de apoyo estatal que faciliten la transición de un uso insostenible a uno sostenible, porque de lo contrario las áreas en praderas aumentarían año a año, haciendo más difícil y onerosa su recuperación.

Ya el daño está causado sobre estas miles de hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s de bosque amazónico que han caído bajo el estridente sonido de las motosierras.  Esas áreas ya no se pueden denominar y tratar como zonas de reserva forestal. Hoy son otra cosa.

Coloquémosle doliente a cada predio sin rebasar los límites de las UAF (Unidades agrícolas familiares), determinadas con mucha anterioridad. Instémoslos con esta cesión, inicialmente, a recuperar parte de los daños efectuados y con los apoyos de la nación y de la cooperación internacional, orientarlos hacia una relación enriquecedora con el entorno, que perpetúe las manifestaciones naturales de la selva y su aprovechamiento racional y sostenible, con el mejoramiento constante de la calidad de vida de sus habitantes en particular y la dinamización económica del departamento.
 
 
 
 


[1] Taller sobre experiencias prácticas en gestión de áreas protegidas por los pueblos indígenas en Iberoamérica. En: Co-manejo de recursos naturales y áreas protegidas: la perspectiva global de UICN
[2] Cartilla de comanejo de la Zona de Preservación de la Serranía de La Lindosa y su Área de Influencia. 2008. CINDAP, CDACorporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y del Oriente Amazónico.
[3] ICANH, 2018 en: http://www.icanh.gov.co/sala_prensa/actualidad_icanh/la_lindosa_nueva_Area_arqueologica_16227
[4] Op.cit.2018
[5] CDACorporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y del Oriente Amazónico, 2012. Plan de manejo ambiental para la zona de recuperación sur –ZRPS – del Distrito de Manejo Integrado DMI-Ariari-Guayabero, Decreto 2372 de 2010, Departamento del Guaviare.
*Foto portada: Julio Botella -PID Amazonía
 

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2019-11-05