UN RECORTE INCOHERENTE QUE NOS PONE A PENSAR
Justo cuando el país parece ser más consciente del papel del medio ambiente y sus recursos naturales en el desarrollo económico y social, de la importancia del cambio climático y del efecto que puede tener sobre nuestra economía; justo cuando estamos enfrascados en importantes discusiones sobre los instrumentos de política que harán que se puedan internalizar los costos ambientales de las decisiones que tomamos en los precios de los bienes y servicios que, como sociedad, demandamos; justo cuando la discusión en la reducción de la deforestación está sobre el tapete, como uno de los principales problemas que afectan al país por la pérdida de los servicios ambientales que los bosques le prestan al país y su dramático incremento del 44%, y justo cuando el Gobierno Nacional ha diseñado planes tan ambiciosos para controlarla como la Estrategia Integral de Control de la DeforestaciónDesaparición o disminución de las superficies cubiertas por bosques producto de acciones humanas como expansión de la frontera agrícola, construcción de vías o asentamientos y ganadería, entre otros agentes. Sus resultados incluyen la degradación del suelo, liberación de Gases de Efecto Invernadero-GEI, pérdida de flora y fauna, cambios en las fuentes hídricas y alteración del ciclo del agua. y Gestión de los Bosques o el programa Visión AmazoníaVisión Amazonía es una propuesta ambiciosa del Gobierno Nacional para lograr un desarrollo sostenible, bajo en carbono, la conservación de los bosques y la biodiversidad de la Amazonía colombiana., es cuando el mismo Gobierno anuncia un drástico recorte en el presupuesto para el sector ambiental pasando de recibir $632.000 mil millones a solo recibir ¡¡$232 mil millones!! el próximo año.

Ante este escenario, la comunidad y los actores que están generando salidas y soluciones solo pueden tener como única reacción ante este hecho un ¡Plop! simultáneo, que resalta la incongruencia de los mensajes oficiales.

Después la sorpresa se va transformando en perplejidad y, lentamente, en un sentimiento de rabia y frustración, porque entendemos que este recorte - justificado por la desaceleración de la economía, y compartido por otros sectores tradicionalmente considerados “poco importantes” en el país, como cultura, deporte y ciencia y tecnología – simplemente significa que las políticas ambientales que, con tanto esfuerzo se han construido en procesos difíciles de participación social, serán otro saludo a la bandera; y que las metas, ambiciosas en algunos casos y en otros no, planteadas frente a las convenciones de biodiversidad, cambio climático, energías alternativas o humedales (para solo mencionar algunas) difícilmente serán alcanzadas.

Desglosemos un poco, por ejemplo, ¿qué significa este recorte para la Amazonía Colombiana y para el futuro del programa Visión AmazoníaVisión Amazonía es una propuesta ambiciosa del Gobierno Nacional para lograr un desarrollo sostenible, bajo en carbono, la conservación de los bosques y la biodiversidad de la Amazonía colombiana.? En principio, los recursos del programa provienen de la cooperación internacional (los gobiernos de Noruega, Alemania y Reino Unido), lo cual no tendría por qué afectar su funcionamiento; sin embargo, recordemos que este es un programa de pago basado en resultados (Pago por resultados), que depende no solamente de las acciones que se financian con dichos recursos, sino también, de las acciones que se pagan con recursos del Presupuesto Nacional, sobre todo para las acciones sectoriales y de gobernanza forestal, que son tan importantes para controlar la deforestación.  Si se reducen los recursos disponibles para implementar acciones, las metas de control para la reducción gradual de la deforestación serían inalcanzables, creando espacios propicios para que la deforestación se dispare en la región (y en todo el país) y los recursos de Visión AmazoníaVisión Amazonía es una propuesta ambiciosa del Gobierno Nacional para lograr un desarrollo sostenible, bajo en carbono, la conservación de los bosques y la biodiversidad de la Amazonía colombiana. podrían reducirse sensiblemente (no olvidemos el reciente caso de Brasil, que con un esquema similar al nuestro, recibió la mala noticia de que Noruega recortaba su participación ante los malos resultados de los últimos años); y mucho menos se cumpliría la meta de tener una desforestación neta cero en la Amazonía en 2020, incluida en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.

Consecuentemente, las metas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero establecidas en la Contribuciones Nacionalmente Determinadas-NDC
Son las acciones climáticas que cada Parte (Estado firmante del Acuerdo de Paris) realizará bajo este nuevo acuerdo climático con el fin de mitigar emisiones de Gases de Efecto Invernadero-GEI y adaptarse al cambio climático. Las acciones buscan evitar el aumento de la temperatura global promedio por encima de 2ºC y lograr la carbono-neutralidad de las economías a mediados del siglo 21.
que el país ofreció a la CMNUCCConvención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta Convención cuenta con la participación 196 países y su objetivo central es lograr la estabilización de las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero-GEI en la atmósfera para evitar interferencias causadas por el ser humano en el sistema climático y en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurando que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitiendo que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible., que dependen de gran manera en la reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación (la fuente de cerca del 36% de las emisiones nacionales, de acuerdo con el IDEAMInstituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Es la entidad gubernamental adscrita al MADS que se encarga del apoyo técnico y científico sobre el estado y las dinámicas de los recursos naturales y del medio ambiente en el país.), estarían lejos de ser cumplidas.

Otros impactos del recorte, serían por ejemplo, la imposibilidad de controlar efectivamente las áreas protegidas que se están ampliando en la región y en el país (la estrella de este plan es la ampliación del PNN Chiribiquete a más de 3 millones de hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s).  Si bien las áreas podrían declararse (el papel puede con todo), ¿qué pasaría con la gobernanza de estas áreas si Parques Nacionales es una de las entidades más afectadas por el recorte?  Podremos terminar con parques delimitados en los mapas, pero sujetos a multitud de presiones que no podremos controlar, y con procesos de colonización, expansión de la infraestructura o de siembra de cultivos de uso ilícito, como los que ya se presentan en el mismo Chiribiquete, disparados y acabando con la riqueza en biodiversidad de estas áreas.

Y si pensamos en temas como los humedales de la Amazonía, tampoco parece razonable contar en este escenario con la puesta en marcha los planes de manejo de áreas tan importantes como la Estrella Fluvial del Inírida, un sitio Ramsar declarado por este mismo gobierno.

Sumemos a este panorama, nada halagador, el hecho de que el recorte en el sector de Ciencia y Tecnología no permitirá hacer la investigación básica y aplicada requerida para identificar y desarrollar nuevos productos y servicios a partir de la biodiversidad amazónica, que son la base para lograr un desarrollo sostenible, implementar la estrategia de Crecimiento Verde en el territorio amazónico y generar nuevas fuentes de ingresos para las comunidades locales.

Entonces, nos preguntamos: ¿por qué insistir en estos recortes presupuestales sin medir los impactos que tendrán, indiscutiblemente, sobre el territorio y sus recursos? ¿Por qué, en un escenario de posconflicto y de desescalamiento de las acciones armadas, el presupuesto del sector defensa, que es el segundo más alto entre todos los sectores, aún sigue aumentando? ¿Por qué si el PND tiene, en teoría, ejes estructurales alrededor del desarrollo sostenible y el crecimiento verde, es este sector uno de los principales afectados por el recorte?

Coherencia es la palabra clave en este punto.  Y coherencia es lo que no vemos entre el discurso del Gobierno Nacional y las acciones que anuncia. La Amazonía Colombia, y el país en general, con su gran riqueza en biodiversidad requieren fundamentalmente que haya coherencia si pretendemos conservar nuestros bosques y poder cumplir con las metas y compromisos adquiridos a nivel internacional.
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2017-08-28