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NUEVA FORMA DE VER LA CONSERVACIÓN Y USO DE LA BIODIVERSIDAD DE LA AMAZONÍA: LAS COMUNIDADES DE PLANTAS
Por: Mauricio Cote y Jaime Bernal-Hadad

“Las especies y sus poblaciones no existen de manera aislada, sino a través de relaciones entre ellas, dando lugar a un nuevo nivel de organización: las comunidades biológicas; donde un subsistema, la comunidad vegetal, es el productor primario del ecosistema, del cual depende el resto de seres vivos”, así afirmó el Director de la Fundación Desarrollo y Ambiente – FUNDA, Dr. Jaime Bernal Hadad, como mensaje central de su recientemente culminada tesis doctoral en ciencias biológicas de la Universidad Nacional de Colombia.

Se entiende una comunidad de plantas como la agrupación de diversas especies vegetales, donde algunas son dominantes, coexistiendo en una lugar geográfico y momento determinados. La comunidad está regulada por un ambiente físico definiéndose así un ecosistema, un hábitat. Se ha consolidado para la Amazonía 190 tipos de vegetación o comunidades de plantas que van desde bosques, palmares, matorrales, herbazales hasta rosetales de diferente composición.
 
Una manera simple de entender el concepto de comunidades vegetales equivale a la clasificación de rocas; en donde éstas se clasifican como un todo, a partir del patrón de combinaciones de los elementos y minerales, “especies químicas”, que la constituyen. De la misma forma, las especies vegetales son entonces partículas elementales, cuyo patrón de combinaciones constituyen la comunidad vegetal, que se vuelven objetos claves para el estudio y gestión.
 
El concepto de comunidad supone un cambio de percepción y perspectiva para ver los tipos de vegetación no como una suma de especies independientes, sino como una entidad integrada con múltiples interacciones entre las especies de plantas. Esta aproximación es novedosa y muy apropiada para generar una clasificación y estudio de los ecosistemas. De acuerdo al Dr. Bernal-Hadad, la comunidad vegetal es el “núcleo de la integridad” del ecosistema en donde los cambios en el uso de la tierra ejercen un impacto significativo sobre la vegetación comprometiendo todos los sistemas y procesos que dependen de ella.
 
Dicha clasificación de la vegetación permite por un lado un entendimiento más completo y coherente de los equilibrios de los ecosistemas, su biodiversidad y su protección, y por el otro lado ofrece una herramienta útil para estructurar la formulación de políticas y planes en temas como: la conservación (basada en las áreas protegidas), restauración y manejo ecosistemas intervenidos, programas por aspecto fisionómico del recurso (por ejemplo de forestales, palmares, matorrales,  sabanas y rosetales), así como extracción de recursos de biodiversidad, desarrollo de agroecosistemas, evaluación y compensación del impacto ambiental, manejo de cuencas hidrográficas, manejo integral del cambio climáticoEs la alteración global del clima debido a acciones de tipo antrópico que se reflejan en cambios, normalmente extremos, de patrones de lluvias o épocas de sequía.  El cambio climático puede implicar tanto en aumentos como dismunición de la temperatura en algunas zonas de La Tierra que afectan la biodiversidad, el recurso hídrico y las comunidades más vulnerables a estos cambios. , y finalmente integrar lo anterior al ordenamiento ambiental del territorio.
 
Los retos y amenazas que hoy en día afrontan la vegetación de la Amazonía de Colombia, como el cambio climáticoEs la alteración global del clima debido a acciones de tipo antrópico que se reflejan en cambios, normalmente extremos, de patrones de lluvias o épocas de sequía.  El cambio climático puede implicar tanto en aumentos como dismunición de la temperatura en algunas zonas de La Tierra que afectan la biodiversidad, el recurso hídrico y las comunidades más vulnerables a estos cambios. , la acción transformadora del hombre en los procesos de colonización y expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas, la minería, la infraestructura antrópica y la comunicacicón, ponen en riesgo de colapso (extinción) a muchas comunidades vegetales, aunque no necesariamente haya compromiso de extinción de las especies. Sin embargo, según Bernal-Hadad, la apropiada conservación y restauración de ecosistema no debe perder nunca de vista “las comunidad de plantas”.
 
La restauración, por ejemplo de los bosques, no son acciones de reforestación simples o plantación de monocultivos, incluso con especies nativas, sino una estrategia para mantener los equilibrios y dinámicas internas dentro de las especies de cada comunidad de bosque, de manera que el bosque pueda mantener de manera integral los servicios ecosistémicos y se prevenga el colapso del mismo. En este contexto, los planes de conservación y restauración de la Amazonía deben considerar esta visión, resaltando que la conservación del bosque no es solo una lucha para proteger las especies en peligro de extinción, sino que el bosque es un ente orgánico y regulador que debe ser observado como un todo.
 
Por ende, las comunidades de plantas son el centro, el eje, de la conservación y de los procesos de restauración de área degradadas y al conocer las dinámicas existentes dentro de los distintos estratos de la vegetación, es posible dar mayor claridad para la toma de decisiones respecto a los planes de recuperación de los suelos y abrir la posibilidad de explorar y aprovechar económicamente una mayor cantidad de especies vegetales (además de maderas como los frutales y otros alimentos, productos para salud, la belleza y demás) garantizando la conservación del comunidad. 
 
La literatura científica y la y normatividad europea (principalmente) ha integrado estos conceptos acerca de la vegetación y de los hábitats de manera contundente, mostrando que son el intermedio entre ecosistemas (biomas) y especies; y que su aplicación refina potentemente las políticas de biodiversidad, ambiente y territorio. Se espera que la política y la planeación, tanto de la biodiversidad como del ordenamiento territorial se articulen con un enfoque de comunidades vegetales. Esto optimizaría los recursos invertidos e incrementa la eficiencia de la gestión. Por eso es importante iniciar un proceso de transformación de la sensibilidad y la conciencia de los actores, especialmente del estado, responsables de la gestión y conservación de las comunidades de plantas.
 
Este estudio que se refinó en las selvas del pacífico, tiene una flexibilidad metodológica que le permite perfectamente ser utilizada para desarrollar estrategias y alianzas de conservación en las selvas de la Amazonía. Además busca su fortalecimiento mediante alianzas con instituciones regionales relacionada con la ecología de la vegetación.
 
Mayor información sobre el tema contactar a Jaime Bernal Hadad email: jaibeha@yahoo.com  Tel. 571-2877076 cel. 3124573696 Fundación Desarrollo y Ambiente – FUNDA. Calle 30 A No. 4-19, Bogotá-Colombia. Información amplia, incluyendo la tesis doctoral, se puede encontrar en Researchgate.
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2017-08-25