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LOS NUKAK: “LOS ULTIMOS NÓMADAS VERDES” EN RIESGO DE DESAPARICIÓN
A pesar de todos los planes y políticas existentes, la sociedad colombiana aún no toma acciones efectivas para evitar el exterminio cultural y físico de esta población indígena.

Los Nukak representaron toda una época de asombro e incredulidad de la sociedad colombiana, a partir de su “aparición” en Calamar a finales de 1988, cuando el mito se convirtió en realidad. Este pueblo indígena ignoto, cuya existencia sobrepasaba los límites de la leyenda, se volvió una realidad de un momento a otro. Los medios de comunicación del mundo entero reseñaron con máximo detalle su aparición en escena y se refirieron a ellos como “Los últimos nómadas verdes”.

El conocimiento ancestral del pueblo Nukak, sus vivencias cotidianas al interior de una de las selvas más impenetrables del planeta, sus relaciones con el medio en que habitaban y sus profundos conocimientos sobre la naturaleza fueron progresivamente desapareciendo dada la nefasta acción de la colonización sobre los territorios selváticos del Guaviare. Los valores y conocimientos ancestrales, construidos y adaptados por ellos a sus necesidades específicas durante milenios, han perdido aceleradamente su significancia, en la misma medida en que van desapareciendo las densas selvas de su entorno primigenio. 

Actualmenete, causa tristeza e impotencia ver lo que está sucediendo con los integrantes del pueblo Nukak en el Departamento del Guaviare, situación que demuestra la incoherencia de las políticas estatales y las fallidas soluciones a esta problemática. El pueblo Nukak, se encuentra restringido a mínimos espacios geográficos dentro del Guaviare a pesar de ser culturalmente nómada, lo cual distorsiona totalmente su visión del mundo y su interrelacionamiento cultural. 
Arrastrando la pesada carga del “cambio cultural”, los Nukak están dejando de ser la representación de un pueblo hermoso, digno, independiente y mítico y están atravesando la frontera hacia su transformación definitiva en un conglomerado humano mendicante y precario, llevándose consigo a los últimos representantes de un pueblo conocedor de los misterios y verdades del entorno boscoso que ellos trajinaban y disfrutaban en su diario vivir.

La solución a esta problemática requiere la identificación de sus relaciones intergrupales, sus perspectivas y visión de la sociedad nacional, para poder facilitar su retorno a las entrañas del bosque y la adecuación de puestos de aprovisionamiento y prestación de servicios esenciales en los límites mismos de su hábitat.  Al respecto, el Acuerdo Final entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, señala que “como un gesto de voluntad de paz, reparación y humanidad” se “comprometen a desarrollar un programa de asentamiento, retorno, devolución y restitución de los territorios del pueblo indígena Nukak”. Además, se priorizaron los territorios del pueblo Nukak para el proceso de desminado humanitario.

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Sin embargo, el Estado no ha tomado decisiones trascendentales sobre estos pueblos, y el seguro retorno a sus territorios ancestrales se encuentra cada vez más distante, pues dichos territorios siguen siendo invadidos por la colonización, la deforestación y las áreas en donde hacían presencia las FARC ahora se encuentran controladas por otros actores armados ilegales. Garantizar el libre trasegar de la cultura Nukak en la selva, vigilar permanente la no irrupción de foráneos a su Resguardo y lograr el acceso a ayudas básicas en los enclaves predeterminados  para su contacto con la cultura “blanca”, son acciones urgentes que aun no se han realizado por parte de las autoridades encargadas.

El problema no es de regulación o normatividad, las leyes vigentes, los innumerables Autos de la Corte y el Acuerdo de Paz dan cuenta de la problemática en el ámbito insititucional y de una agenda para la solución de la problemática Nukak. El problema es la alta rotación burocrática y la creación de agendas particulares que no están articuladas con otras instancias, no programan ni ejecutan acciones conjuntas, y de esa forma están ayudando a la desaparición cultural y física de “Los últimos nómadas verdes”.

Desafortunadamente para el pueblo Nukak, aparecimos nosotros los “blancos”  en su territorio, violentando sus costumbres y mostrándoles una forma de vida que ni para nosotros es adecuada. Sin usar lanzas, ni caballos, pero si galletas y cocacola, trágicamente estamos destruyendo un pueblo ancentral que está íntimamente ligado a la selva amazónica y que desaparece, en la medida en que desaparecemos su hábitat. Bien podríamos decir para qué selvas si no hay indígenas, para qué indígenas si no hay selvas. 

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Este es un llamado para que hagamos un último esfuerzo para que los Nukak retornen a sus territorios ancestrales. Dejemos de planificar insulsamente y actuemos. Actuemos coordinada y complementariamente, dejemos de lado los celos institucionales y ayudemos a un pueblo que nos necesita, porque de su superviviencia depende la nuestra. Si valoramos el pueblo Nukak, valoraremos la selva amazónica y si esto sucede estamos valorando nuestra propia vida sobre el planeta. La destrucción del ecosistema amazónico, la desparación de los últimos 600 o 700 Nukak o su integración definitiva a los cinturones de miseria de nuestras ciudades, es algo que como especie humana no podemos permitir. 

Puedes ver el reportaje: 

Nukak makú: camino a la extinción de los últimos indígenas nómadas de Colombia


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2018-12-03