LA POLICÍA NACIONAL PROTEGE NUESTRAS ESPECIES DE FLORA Y FAUNA AMAZÓNICAS
Por: Mauricio Cote

“El tráfico de especies de fauna y flora es el segundo negocio ilícito más lucrativo después del narcotráfico”, afirmó la Mayor Paula Ortiz de la Policía Nacional (PN), en una entrevista para la PID a principios del mes de agosto.  La Mayor Ortiz, quien lleva más de 18 años en la institución, es la jefe nacional de la Dirección Ambiental de la PN que se enfoca en dos líneas principales de acción: (1) la prevención del tráfico de especies y (2) el control ambiental incluyendo un componente investigativo.  
 
La problemática del tráfico de especies está asociado a las actividades de deforestación, acaparamiento de tierras e ignorancia de la población en la región Amazónica. Dada la inmensa diversidad biológica del país, especialmente la riqueza de especies de flora y fauna en la Amazonía colombiana
La Amazonía colombiana es una de las seis regiones naturales de Colombia ubicada al sur del país.  Limita por el norte con la Orinoquía, por el Oeste con la región Andina, por el este con Venezuela y Brasil y por el sur con Perú y Ecuador.  Comprende cerca del 50% del área terrestre colombiana y es la zona menos poblada del país. La conforman los departamentos de Amazonas, Putumayo, Vaupés, Caquetá, Guainía, Guaviare y parte del Meta y Vichada.  Hace parte de la selva del Amazonas que es la más extensa zona forestal del mundo. 
, se crean espacios propicios para el trafico de especies exóticas.  Esto sumado a la reducida capacidad de respuesta de los organismos de control – por ejemplo, en el departamento del Amazonas solo se cuenta con 10 policías ambientales – se promueve un flujo ilegal de especies a niveles desmesurados.  El pie de fuerza en el departamento del Amazonas es muy reducido y no da abasto par cubrir todas las acciones que se lleven a cabo dentro del departamento.   A nivel nacional la PN cuenta con catorce (14) binómios – es decir un equipo conformado por un oficial y un perro – para prevenir este tipo de acciones delictivas.  
 
No obstante, y a pesar de estas limitaciones estructurales y de capacidad de la institución, la labor que está realizando la PN se debe resaltar, ya que las cifras de actividades en prevención e incautación están en aumento. Se han mostrado buenos resultados de incautaciones y arrestos en los principales puertos de salida de la región Amazónica.  
 
La incautación de especies se concentra principalmente en aves, reptiles y mamíferos.  En las aves se reportaron incautaciones de búho real, búho rayado, loro, martín pescador, guacamaya, perdiz y gavilán.  En reptiles de babilla, boa, tortuga, tortuga de río, caimán, charapa, iguana, mariposo, coral y taricaya.  Finalmente, las incautaciones de mamíferos se concentraron en nutria, osos perezoso, frailecito, mico, mico nocturno, mico de bolsillo, tití fraile y churuco.  Es una nutrida diversidad biológica, que no solo pone en peligro de extinción la especie como tal, sino que altera el funcionamiento de los ecosistemas al retirar de manera no controlada y desmedida especies endémicas. 
 
Según un informe de la PN, solo en Leticia en 2017, se realizaron 725 incautaciones de especies de fauna y 435 en especies de flora. También se reportó la incautación de 462,34 m3de madera, equivalente a cerca de 350 toneladas o aproximadamente 25 hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s de bosque.  Las incautaciones se presentaron en el 96% de los casos en vía pública.  Similarmente, las cifras para el año 2018 muestran un panorama muy poco alentador, pues las incautaciones de especies de fauna aumentaron significativamente.  Hasta el 23 de julio de 2018 se habían realizado 1773 incautaciones de las cuales el 84% ocurrieron en el Aeropuerto de Leticia.  
 
Por otro lado, sí se observó una reducción en el volumen de flora incautada (una reducción del 33% en madera comparando los primeros 7 meses del año inmediatamente anterior).  Estos valores muestran la compleja dinámica y lo difícil que es el control del tráfico de especies que se manifiesta en estas actividades ilícitas.   
 
Sumado a este agente que promueve la actividad del tráfico de especies, existe otro factor fundamental para que este flagelo siga siendo atractivo y lucrativo.  Según la PN, el tráfico de especies tiene como destino final los grandes centros urbanos del país, en los cuales se genera un mercado alrededor de las especies exóticas.  No se puede perder de vista la demanda y el consumo de los compradores o poseedores finales de las especies en cuestión.  
 
Es decir, quienes están promoviendo el tráfico de fauna y flora son los consumidores finales quienes en parte lo hacen por ignorancia; ya que muchos consumidores consideran estas especies como objeto de lujo, de decoración o como mascotas animales en lugares urbanos, sin tener en cuenta el impacto ambiental que están generando, ni las implicaciones legales que conlleva este tipo de actos.  
 
La realidad es que no hay una conciencia del impacto ambiental frente a este flagelo y no consideran ni piensan en los efectos que se generan al retirar y transportar especies a zonas no endémicas. Por un lado, pone en riesgo la vida del animal o la planta transportada, promueve la extinción de la especie, y puede generar efectos nocivos en los ambientes a donde llega, convirtiéndose en una especie invasora, transportadora de algún parásito o enfermedad que puede destruir los hábitats o ecosistemas a donde llega. 
 
En este último punto se puede ejemplificar especies que han sido introducidas en la Amazonia en los últimos años.  En esta región se encuentran especies no endémicas tales como el buchón de agua (eichlorina crassipes), la lechuga de agua (pista estratiotes), la braquiaria (Urochloa brizantha) y la más común pero muy dañina palma africana (Elaris guineensis) o palma aceitera.  Estas especies han modificado ecosistemas, cambiado o reducido la biodiversidad en algunas zonas y ha creado puntos de estrés ambiental para otras especies endémicas que no estaban adaptadas a las especies invasoras.  Del mismo modo, las especies Amazónicas introducidas en ambientes ajenos, puede traer consecuencias similares. 
 
Si bien el tráfico de especies afecta de manera sustancial los ecosistemas a donde llega la especia no endémica, el problema llega al orden legal.  El tráfico de especies es un delito y da hasta 8 años de cárcel a las personas que infringen la ley.  
 
Cuales son los retos?
 
Es claro que el pie de fuerza de la PN es reducido y su rango de acción solo se limita a los principales puertos de salida de la región. El primer reto es que la PN debe continuar fortaleciendo estos puntos de salida, pero al mismo tiempo debe continuar desarrollando los programas de capacitación a las comunidades como elemento colaborativo y de fortalecimiento para reducir el tráfico de especies.  La PN cuenta por ejemplo con el programa llamado “Nuestro Amigos de la Naturaleza” que busca crear alianzas en las regiones para contribuir a la reducción del flagelo.  Este programa está teniendo éxito y muestra los resultados positivos que pueden llegar a ocurrir cuando hay una colaboración entre la sociedad civil y la policía nacional.  La continuidad de este tipo de programas debe convertirse en una prioridad para la institución. 
 
El segundo reto es el control de la demanda de los consumidores finales, pues son estos quienes promueven de manera directa la comercialización y tráfico de especies.  No solo el transporte de especies debe ser un delito; también se debería castigar de manera contundente la tenencia de especies.  Es decir, se requiere no solo programas de la PN como “Nuestros Amigos de la Naturaleza” en las zonas de captura de las especies, sino en las zonas de comercialización y venta.   Este reto debe ser complementado con actividades lúdicas y atractivas para la generación de conciencia en los consumidores finales.  De esta manera, la demanda de especies puede empezar a disminuir.  
 
Las acciones de la Policía Nacional están ayudando a la protección de las especies Amazónicas y su tráfico ilegal.  Sin embargo, es una labor de todos los colombianos contribuir a que este tipo de actividades sean minimizados para evitar cambios drásticos y posiblemente irreversibles, con implicaciones a nivel nacional, en los ecosistemas Amazónicos. 

Puedes oir la entrevista de la Mayor Ortiz aqui:
 
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2018-09-04