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APAGANDO INCENDIOS CON PAÑITOS DE AGUA TIBIA
Por: Mauricio Cote 
 
Hasta hace pocas semanas, la Amazonía colombianaLa Amazonía colombiana es una de las seis regiones naturales de Colombia ubicada al sur del país. Limita por el norte con la Orinoquía, por el Oeste con la región Andina, por el este con Venezuela y Brasil y por el sur con Perú y Ecuador. Comprende cerca del 50% del área terrestre colombiana y es la zona menos poblada del país. La conforman los departamentos de Amazonas, Putumayo, Vaupés, Caquetá, Guainía, Guaviare y parte del Meta y Vichada. Hace parte de la selva del Amazonas que es la más extensa zona forestal del mundo. ardía en llamas lo que generó una tragedia ambiental de enormes proporciones.  A lo largo y ancho de los departamentos amazónicos, principalmente en Guaviare y Caquetá, se reportaron hasta finales de febrero más de 50 incendios activos.  Hoy según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADSMinisterio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, no hay focos de calor y no se registran incendios ni en Guaviare ni en Caquetá, con excepción de pequeños incendios en 6 municipios caqueteños que quemaron 25 ha en los últimos días.  Si bien es una buena noticia que los grandes incendios están apagados, el mes de febrero fue un mes crítico para las autoridades locales, ambientales y para el mismo Gobierno Nacional que, en cabeza del presidente Juan Manuel Santos y a raíz de su visita para el anuncio de la expansión en 1,5 millones de ha de la Serranía del Chiribiquete, vivió en carne propia los estragos por las quemas. 
 
En ese mes se registraron principalmente en Guaviare y Meta 24 incendios que incluían parte de la Serranía de La Macarena de los cuales al final del mes de febrero 7 estaban activos, 7 controlados y 10 ya apagados[1]. Por ejemplo, solo el municipio de San José del Guaviare, se estimaron más de 20.000 ha afectadas[2]. En la zona limítrofe con el PNN Serranía del Chiribiquete, se reportaron también 30 focos pequeños en los municipios de El Retorno y Calamar[3]. Según el MADSMinisterio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en este departamento, a principios de marzo todavía se reportaban dos incendios controlados, tres terminados y dos activos. Por el otro lado, en Caquetá, se identificaron más de 27 incendios en el mes y más de 2.000 hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s consumidas, especialmente en las cuencas de los ríos Yarí y Caguán, en los municipios de San Vicente del Cagúan y Cartagena del Chaira[4]
 
Es la primera vez después de muchos años, que los incendios hayan quemado, deforestado y degradado, en cuatro meses, áreas tan extensas de la selva.  Tal ha sido la magnitud del evento que el ministro Luis Gilberto Murillo declaró el pasado 28 de febrero dos municipios del Guaviare (San José del Guaviare y El Retorno) en calamidad pública restringiendo el uso de motosierras y aceite quemado.
 
Si bien este tipo de eventos se presentan anualmente, pues los pobladores locales todavía tienen prácticas nocivas en temporada de verano para el preparamiento de las tierras cultivables como es el incendio de las pasturas, debido a la situación de sequía en particular de este año muchos focos se salieron de control.  La zona ha experimentado un periodo de sequía extrema, completando casi todo el mes de febrero sin lluvia lo que ha promovido, debido al calor intenso y la falta de agua.  Sin decir que el cambio climáticoEs la alteración global del clima debido a acciones de tipo antrópico que se reflejan en cambios, normalmente extremos, de patrones de lluvias o épocas de sequía.  El cambio climático puede implicar tanto en aumentos como dismunición de la temperatura en algunas zonas de La Tierra que afectan la biodiversidad, el recurso hídrico y las comunidades más vulnerables a estos cambios.  haya sido la única causa, sí es una muestra de la variación en la huella climática. Según Omar Franco, director del IDEAMInstituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Es la entidad gubernamental adscrita al MADS que se encarga del apoyo técnico y científico sobre el estado y las dinámicas de los recursos naturales y del medio ambiente en el país. se presentó alerta roja en estos todos los departamentos amazónicos, donde hubo puntos calientes.  Dada las altas temperaturas no se esperaba una reducción de los flagelos y conflagraciones en estas zonas.
 
Adicional a esto hay otras causas que dieron lugar a la generación de incendios forestales. De acuerdo a las alertas tempranas de deforestación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAMInstituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Es la entidad gubernamental adscrita al MADS que se encarga del apoyo técnico y científico sobre el estado y las dinámicas de los recursos naturales y del medio ambiente en el país., en el tercer y cuarto trimestre del 2017 se confirmaron el paso de zonas con bosque natural a pastizales aumentando el número de quemas voluntarias e involuntarias, que han ocurrido durante esto meses, haciendo la situación muy compleja.  Sin embargo, es muy factible que la causa principal de esta tragedia ambiental sean las acciones inescrupulosas de actores no locales o bandas delincuenciales, como lo afirmó el ministro Murillo, que buscan el acaparamiento y especulación por tenencia de tierras para futuras adjudicaciones debido desarrollos de infraestructura como la carretera Marginal de la Selva, a actividades agrícolas (santas y no tan santas) y a sistemas ganaderos extensivo, que pueden afectar la conectividad ecosistémica y la sostenibilidad ambiental del territorio. De hecho, la ganadería extensiva es una actividad, según la CDACorporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y del Oriente Amazónico, “arrasadora en términos ecológicos” pues se requiere de una hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono. de bosque por cada cabeza de ganado.  A raíz de estas especulaciones la compra de tierras por personas no locales se ha disparado, quienes han realizado adquisiciones de 2.000 o 3.000 hectáreaExtensión de tierra correspondiente a una dimensión de 100 metros por 100 metros.  Se estima que la deforestación de esta área emite aproximadamente 400 toneladas de carbono.s en muchas ocasiones.  Por eso, es importante romper el mito que solo los terrenos sin árboles pueden ser titulados generando una especulación destructora y riesgosa para los ecosistemas amazónicos.
 
Esta grave situación, es uno de los efectos rebote del Posconflicto, pues se ha tenido acceso a territorios anteriormente restringidos por los grupos al margen de la ley.  Sumado a esto la falta de gestión y capacidad de respuesta de las instituciones locales ante estos motores de deforestación, la falta de compromiso social de algunos funcionarios públicos que han permitido u omitido acciones para prevenir los incendios, e incluso se sospecha en el interés de tramitar una nueva extracción de tierra al territorio protegido[5], los intereses particulares de actores privados nacionales e internacionales en buscar terrenos baratos y una débil gestión regulatoria, son el coctel perfecto para las consecuencias que en este primer trimestre del año se observaron en la Amazonía colombianaLa Amazonía colombiana es una de las seis regiones naturales de Colombia ubicada al sur del país. Limita por el norte con la Orinoquía, por el Oeste con la región Andina, por el este con Venezuela y Brasil y por el sur con Perú y Ecuador. Comprende cerca del 50% del área terrestre colombiana y es la zona menos poblada del país. La conforman los departamentos de Amazonas, Putumayo, Vaupés, Caquetá, Guainía, Guaviare y parte del Meta y Vichada. Hace parte de la selva del Amazonas que es la más extensa zona forestal del mundo.
 
Los paños de agua tibia que la justicia ha presentado como la judicialización de al menos cinco personas por la Fiscalía por el delito ambiental[6], pueden desacelerar el proceso, pero esto no es suficiente.  Es necesario endurecer los castigos por daños ambientales al mismo tiempo que se busca frenar la expansión de tierras sin árboles que tanto se está deseando últimamente.  La tarea que tiene el gobierno por delante es monumental y las acciones de respuesta por parte del gobierno nacional pueden empezar a dar campanazos de la magnitud de esta realidad catastrófica.  El gesto del presidente Juan Manuel Santos en asegurar que partes de la Marginal de la Selva, “no se van a hacer, porque desde el punto de vista ambiental sería completamente contraproducente”, en las zonas vulnerables entre la Serranía de La Macarena y del Chiribiquete que conectarían San Vicente del Caguán con San José del Guaviare, es una respuesta fuerte pero lógica ante esta situación.  De igual manera el ministro Murillo corroboró la decisión del presidente al afirmar que estas obras cortarían “el corredor biológico y la conectividad del triángulo Andes-Amazonas-Orinoquía[7]”.
 
Los incendios forestales registrados en febrero son solo la punta del iceberg que esconden la complejidad de una región históricamente abandonada por el Estado y que de repente vuelve al spotlight a raíz de los Acuerdos de Paz y los compromisos de Colombia frente al Acuerdo de ParísAcuerdo internacional perteneciente a la CMNUCC que reemplazará el Protocolo de Kioto apartir del 2020. En este nuevo Acuerdo se incluyen los esfuerzos en las reducciones de Gases de Efecto de Invernadero-GEI de países en desarrollo mediante las Contribuciones Nacionalmente Determinadas-NDC. El Acuerdo fue negociado en la Conferencia de París en diciembre de 2015 y ratificado en diciembre de 2016 por más de 55 Partes que suman más del 55 por ciento de las emisiones globales de GEI. Colombia aprueba la ratificación del Acuerdo como proyecto de Ley en junio de 2017..  Está bien que se hayan logrado controlar de manera adecuada, pero esto no es la forma de generar acciones para reducir la deforestación.  Hay que llegar al meollo del asunto, aclarar los temas de titulación de tierras, generar opciones de sustento económico a las comunidades locales, mejorar las prácticas de preparación de suelos cultivables pero sobre todo fortalecer la capacidad de gestión ambiental de las instituciones locales.
 

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2018-04-08